Purifica tu mente, limpia tu cuerpo, santifica tu mundo.
El mundo está listo para entregarnos sus secretos si solo sabemos cómo tocar, cómo darle el golpe necesario. La fuerza y el empuje del golpe provienen de la concentración.
El mundo entero es una colección de meros sonidos. Cuando esos sonidos forman palabras compuestas, se convierten en nombres y todo se conoce por un nombre.
Si yo soy puro, puedo crear un mundo con mis propios ojos.
Dios no tiene forma ni color. Es incorpóreo e inmenso. Todo lo que se ve en el mundo describe Su grandeza.
Dale al mundo lo mejor que tienes y lo mejor volverá a ti.