Entendí que cada flor creada por Él es hermosa; que el brillo de la rosa y la blancura del lirio no disminuyen el perfume de la violeta ni la dulce sencillez de la margarita. Entendí que si todas las flores humildes quisieran ser rosas, la naturaleza ya no estaría esmaltada con hermosos matices. Y así es en el mundo de las almas, el jardín viviente de nuestro Señor.
Dios daría vuelta al mundo para encontrar sufrimiento y dárselo a un alma a la que Él ha fijado Su mirada divina con un amor inefable.
Si el mundo me desprecia, si me considera como nada, una paz divina inunda mi ser. Porque tengo al Hostia como apoyo. Cuando me acerco al ciborio, se escuchan todos mis suspiros... No ser nada es mi gloria. Soy el átomo de Jesús.
Las pruebas nos ayudan a desprendernos de la tierra; nos hacen mirar más alto que este mundo.