En cuanto a la aridez de la que sufres, me parece que nuestro Señor te trata como a alguien que considera fuerte: quiere ponerte a prueba y ver si lo amas tanto en los momentos de aridez como cuando te envía consolaciones. Creo que es un favor muy grande de Dios el mostrártelo.
A la luz del cielo, el peor sufrimiento en la tierra se verá como nada más serio que una sola noche en un hotel incómodo.
El sufrimiento es un gran favor. Recuerda que todo pronto llega a su fin... y toma valor. Piensa en cómo nuestra ganancia es eterna.
No hay que pensar que una persona que sufre no está rezando. Está ofreciendo sus sufrimientos a Dios, y muchas veces reza mucho más verdaderamente que quien se va solo y se medita la cabeza, y si ha exprimido unas cuantas lágrimas, piensa que eso es oración.
Del sufrimiento nace la mente seria; de la salvación, el corazón agradecido; de la perseverancia, la fortaleza; de la liberación, la fe. La paciencia y la resistencia atienden a todas las cosas.