¿Alguna mujer ha tenido un hijo sin experimentar el dolor del parto? No. Pero, como están tan enamoradas de tener hijos, no le dan tanta importancia a su propio sufrimiento. No huyen del dolor de dar a luz. De la misma manera, para alcanzar la autorrealización, el devoto está siempre dispuesto a sufrir.
El sufrimiento que surge de la devoción no es sufrimiento; es tapasya (austeridad).
La devoción es ausencia de miedo; la devoción es sufrimiento. Si tienes miedo del sufrimiento, olvida la devoción.