El corazón es el lugar de la emoción, el ego y el apego. Debes elevarte por encima de todas las inclinaciones del corazón. Límpialo a fondo, entrégaselo a Dios mediante la oración y la meditación regulares, y mediante un esfuerzo sincero y constante.
Purifica el corazón mediante una meditación profunda.
El autoconocimiento (sabiduría) está más allá de la percepción de los sentidos; solo puede lograrse mediante una meditación profunda.
Comer demasiado, no comer, y ayunar demasiado son obstáculos para la meditación.
La meditación es ir más allá de todos los pensamientos.
Recargas tu cuerpo y tu mente en la oración y la meditación. Todas tus acciones en este mundo deben hacerse con esa conciencia interior.
La meditación tiene dos aspectos: uno con los ojos cerrados, experimentando el océano interminable de calma y paz; y el otro con los ojos abiertos, para sentir esa calma en todas partes.
La incompletitud engendra inquietud, mientras que la completitud es plenitud interior. Debe experimentarse mediante una meditación profunda.
Cuando vas a la gasolinera a conseguir combustible, solo toma unos minutos llenar el tanque, y el combustible mantiene el coche funcionando durante bastante tiempo. La meditación debería practicarse de esa manera.