La naturaleza no pretendía que el hombre viviera en comunidades y fuera civilizado.
Debemos agradecer a la naturaleza el haber hecho que esas cosas que son necesarias sean fáciles de descubrir; mientras que otras cosas que son difíciles de conocer no son necesarias.
La riqueza que requiere la naturaleza es limitada y es fácil de obtener; pero la riqueza que exigen ideales vanos se extiende hasta el infinito.
Gracias a la bendita Naturaleza por haber hecho que lo necesario sea fácil de obtener y que lo que no es fácil sea innecesario.
Es imposible que alguien disipe sus miedos sobre los asuntos más importantes si no conoce la naturaleza del universo, pero aun así le da algún crédito a los mitos. Así que, sin el estudio de la naturaleza, no hay disfrute del placer puro.