La naturaleza es realmente importante porque es una manifestación de amor que no ha pasado por las mentes humanas.
Tú y yo somos la fuerza de transformación en el mundo. Somos la conciencia que definirá la naturaleza de la realidad hacia la que nos dirigimos.
Después de meditar durante algunos años, empecé a ver los patrones de mi propio comportamiento. A medida que aquietas tu mente, comienzas a ver con más claridad la naturaleza de tu propia resistencia: las luchas, los diálogos internos, la manera en que procrastinas y desarrollas una resistencia pasiva contra la vida. A medida que cultivas al testigo, las cosas cambian. No tienes que cambiarlas. Las cosas simplemente cambian.
No creo realmente en nada de lo que digo. Porque la naturaleza de mi trabajo se ocupa de los espacios entre las palabras, más que de las palabras mismas.