Viviendo en armonía con la Naturaleza se obtiene una mente y un cuerpo sanos.
Primero, la mente humana debe armonizarse; luego, la armonía de la Naturaleza se producirá espontáneamente.
Si nos acercamos a la Naturaleza con amor, ella nos servirá como nuestro mejor amigo: un amigo que no nos fallará.
Cada objeto y cada cosa en la Naturaleza nos enseña algo. La renuncia y el desinterés son las lecciones más grandes que aprender de la Naturaleza.
El amor es nuestra verdadera esencia. El amor no tiene limitaciones de casta, religión, raza o nacionalidad. Todos somos cuentas ensartadas en el mismo hilo del amor. Despertar esta unidad y difundir en los demás el amor que es nuestra naturaleza inherente: ese es el verdadero objetivo de la vida humana.
La vida real se desarrolla desde dentro. Vivir de verdad significa que el alma se expresa a través de todos los pensamientos, palabras y acciones de uno. Una persona se vuelve valiente una vez que comprende la naturaleza del alma imperecedera.
Ni un solo grano de la comida que comemos se hace puramente con nuestro propio esfuerzo. Lo que nos llega en forma de alimento es el trabajo de otros, la generosidad de la Naturaleza y la compasión de Dios. Incluso si tenemos dólares, todavía necesitamos comida para saciar nuestro hambre. ¿Podemos comer dólares? Por lo tanto, nunca comas nada sin antes orar con humildad.
Cuando la humanidad sirve a la Naturaleza, la Naturaleza sirve a la humanidad. Cuando servimos a los animales y a las plantas, ellos también nos sirven a cambio.
Mira la Naturaleza. La Naturaleza es un libro del que debemos aprender. Cada objeto en ella es una página de ese libro.
El amor es nuestra verdadera naturaleza. Cuando no expresamos amor en nuestras palabras y acciones, es como miel escondida en una roca.
Cada ser vivo en la naturaleza es parte del cuerpo de Dios.
Tomemos de la Naturaleza solo lo que realmente necesitamos, y tratemos de devolver algo en cierta medida.
Mira el optimismo de la Naturaleza. Nada puede detenerlo. Solo el ego hace que los humanos sean pesimistas, y eso causa sufrimiento.
Cuando las personas viven de acuerdo con la Naturaleza, la canción de la vida se vuelve dulce.
Para despertar la unidad espiritual y difundir en los demás el amor que es nuestra naturaleza inherente, ese es el verdadero objetivo de la vida humana.