Los valores humanos nacen con el ser humano. No se obtienen desde fuera. El hombre, en su ignorancia, no es consciente de estos valores. Cuando el hombre deje su ignorancia, experimentará su naturaleza divina.
La alegría no necesita objeto; es nuestra propia naturaleza.
Tu verdadera naturaleza es pureza, paz y alegría.
En verdad no puedes comprender la naturaleza de Mi Realidad, ni hoy, ni incluso después de mil años de austeridad constante o de una investigación intensa, aunque se una toda la humanidad en ese esfuerzo.
No has conocido ni siquiera un fragmento de Mi realidad. La naturaleza completa de esta realidad nunca podrá ser entendida por nadie.