Alan Watts Citas sobre el pasado
Tendemos a considerarnos títeres del Pasado, impulsados por algo que siempre está detrás de nosotros.
Solo existe esto ahora. No viene de ninguna parte; no va a ninguna parte. No es permanente, pero tampoco es impermanente. Aunque se mueve, siempre está quieto. Cuando intentamos atraparlo, parece escaparse, y sin embargo siempre está aquí y allá, y no hay escapatoria. Y cuando nos damos la vuelta para encontrar el yo que conoce este momento, descubrimos que ha desaparecido como el pasado.
El arte de vivir... no es ni el descuidado dejarse llevar por un lado, ni el temeroso aferrarse al pasado por el otro. Consiste en ser sensible a cada momento, considerándolo totalmente nuevo y único, con la mente abierta y completamente receptiva.
Si insistes en que el pasado te determine, ese es tu juego, pero lo cierto es que todo empieza ahora mismo.
El pasado y el futuro son abstracciones sin ninguna realidad concreta.
El Zen es una liberación del tiempo. Pues si abrimos los ojos y vemos con claridad, se vuelve evidente que no hay otro tiempo que este instante, y que el pasado y el futuro son abstracciones sin ninguna realidad concreta.
La vida es como música por sí misma. Vivimos en un ahora eterno, y cuando escuchamos música no estamos escuchando el pasado, no estamos escuchando el futuro: estamos escuchando un presente expandido.
Vivimos en una cultura totalmente hipnotizada por la ilusión del tiempo, en la que el llamado momento presente se siente como nada más que una línea finísima e infinitesimal entre un pasado causante y un futuro absorbentemente importante. No tenemos presente. Nuestra conciencia está casi por completo ocupada con la memoria y la expectativa. No nos damos cuenta de que nunca hubo, no hay ni habrá otra experiencia que la experiencia presente. Por lo tanto, estamos desconectados de la realidad.
Pensamos que el mundo está limitado y explicado por su pasado. Tendemos a creer que lo que ocurrió en el pasado determina lo que sucederá después, y no vemos que es exactamente al revés. Lo que siempre es la fuente del mundo es el presente; el pasado no explica nada. El pasado va detrás del presente como la estela de un barco y, finalmente, desaparece.
Nada es más creativo que la muerte, ya que contiene el secreto completo de la vida. Significa que el pasado debe abandonarse, que no se puede evitar lo desconocido, que el «yo» no puede continuar, y que nada puede fijarse definitivamente. Cuando un hombre sabe esto, vive por primera vez en su vida. Al contener la respiración, lo pierde. Al soltar, lo encuentra.
El poder de los recuerdos y las expectativas es tal que, para la mayoría de los seres humanos, el pasado y el futuro no son tan reales, sino más reales que el presente.
He comprendido que el pasado y el futuro son ilusiones reales, que existen en el presente, que es lo que hay y todo lo que hay.
Si, entonces, mi conciencia del pasado y del futuro me hace menos consciente del presente, debo empezar a preguntarme si en realidad estoy viviendo en el mundo real.
