A través del dinero o el poder no puedes resolver todos los problemas. El problema en el corazón humano debe resolverse primero.
La bondad y un buen corazón son la base para el éxito en esta vida, el progreso en el camino espiritual y el cumplimiento de nuestras aspiraciones. Nuestra necesidad de ellos no se limita a ningún tiempo, lugar, sociedad o cultura en particular.
La armonía genuina debe venir del corazón. No puede venir del cañón de un arma.
La compasión y el amor constituyen la no violencia en la acción. Son la fuente de todas las cualidades espirituales: el perdón, la tolerancia, todas las virtudes. Le dan sentido a nuestras actividades y las vuelven constructivas. No hay nada asombroso en ser rico o estar muy educado; solo cuando el individuo tiene un corazón cálido, esos atributos se vuelven valiosos.
Un corazón abierto es una mente abierta.
Una vez que tu mente está calmada y llena de amor, no hay espacio para el odio ni el miedo. Los demás confiarán en ti por tu corazón abierto.
Nuestro propio cerebro, nuestro propio corazón, es nuestro templo; la filosofía es la bondad.
Todas las religiones son esencialmente las mismas en su objetivo de desarrollar un buen corazón humano, para que podamos convertirnos en mejores seres humanos.