Vive en el mundo como si solo Dios y tu alma estuvieran en él; entonces tu corazón nunca será hecho cautivo por ninguna cosa terrenal.
Ten un gran amor por quienes te contradicen y no logran amarte, porque de esta manera el amor nace en un corazón que no tiene amor.
La verdadera devoción debe brotar del corazón y consistir únicamente en la verdad y en la sustancia de lo que se representa como cosas espirituales; todo lo demás es afecto y apego que provienen de la imperfección; y para que uno pueda pasar a cualquier clase de perfección es necesario que esos deseos sean muertos.