Debemos seguir estando abiertos ante una gran oposición. Nadie nos anima a estar abiertos y, aun así, debemos ir despojando las capas del corazón.
Aunque la vida del guerrero está dedicada a ayudar a los demás, comprende que nunca podrá compartir por completo su experiencia con otros... Sin embargo, cada vez está más enamorado del mundo. Esa combinación de historia de amor y soledad es lo que permite al guerrero alcanzar constantemente a los demás para ayudarlos. Al renunciar a su mundo privado, el guerrero descubre un universo mayor y un corazón roto cada vez más pleno. No es algo de lo que debas sentirte mal; es motivo de alegría.
Para ser un guerrero espiritual, uno debe tener el corazón quebrantado; sin un corazón quebrantado y sin el sentido de ternura y vulnerabilidad, tu condición de guerrero no es confiable.
La ausencia de miedo proviene de trabajar con la suavidad del corazón humano.
La experiencia de un corazón triste y tierno es lo que da origen a la valentía sin miedo. Convencionalmente, ser valiente sin miedo significa que no tienes miedo o que, si alguien te golpea, le devolverás el golpe. Pero no estamos hablando de ese nivel de valentía de los luchadores callejeros. La verdadera valentía sin miedo es producto de la ternura. Nace de dejar que el mundo te acaricie el corazón, tu corazón desnudo. Estás dispuesto a abrirte, sin resistencia ni timidez, y a enfrentar al mundo.