La cultura interior es esencial. Es el camino de la cultura del alma. Disciplina tu vida. Lleva más amor y devoción a tu corazón.
El corazón es el lugar de la emoción, el ego y el apego. Debes elevarte por encima de todas las inclinaciones del corazón. Límpialo a fondo, entrégaselo a Dios mediante la oración y la meditación regulares, y mediante un esfuerzo sincero y constante.
El corazón de una persona espiritual está lleno de amor divino.
Purifica el corazón mediante una meditación profunda.
Observa con atención las olas en el corazón.
Una persona espiritual debe tener un control profundo sobre las inclinaciones del corazón.