El amor abre todas las puertas, por muy herméticamente cerradas que puedan estar, por muy oxidadas que estén por falta de uso. Tu trabajo es traer unidad y armonía, abrir todas esas puertas que han estado cerradas durante mucho tiempo. Ten paciencia y tolerancia. Abre tu corazón todo el tiempo.
El amor sabe que nunca se necesita nada más que más amor. Es lo que todos hacemos con el corazón lo que más profundamente afecta a los demás. No son los movimientos del cuerpo ni las palabras dentro de nuestras mentes los que transmiten amor. Amamos de corazón a corazón.
El afortunado usa el instrumento de la meditación profunda y se adentra en su corazón. Entonces las olas del amor ganan la profundidad del océano, y el océano del amor fluye y llena el corazón, estremeciendo cada partícula del ser. Cada ola de la vida fluye entonces en la plenitud del amor, en la plenitud de la gloria divina, en la plenitud de la gracia, en la dicha y la paz.
Sé feliz, sano, y deja que todo ese amor fluya a través de tu corazón.
Resiste con suavidad la tentación de perseguar tus sueños en el mundo; síguelos en tu corazón hasta que se disuelvan en el Ser, y déjalos allí.
La meditación es el vuelo directo de la mente hacia el Reino de los Cielos presente en el corazón de cada persona.
Disfruta tu vida y sé feliz. Ser feliz es de suma importancia. El éxito en cualquier cosa se logra a través de la felicidad. Más apoyo de la naturaleza llega al estar feliz. Bajo todas las circunstancias, sé feliz, incluso si tienes que forzarlo un poco para cambiar algunos hábitos arraigados. Piensa cualquier negatividad que venga hacia ti como una gota de lluvia cayendo en el océano de tu dicha. Puede que no siempre tengas un océano de dicha, pero piensa así de todos modos y te ayudará a que llegue. Dudar no es dicha y no crea felicidad. Sé feliz, sano, y deja que todo ese amor fluya a través de tu corazón.
El arte surge de la interacción entre la mente y el corazón.