En la naturaleza nada está en reposo; todo palpita, aparece y desaparece. Corazón, respiración, digestión, sueño y vigilia: nacimiento y muerte: todo llega y se va en oleadas. El ritmo, la periodicidad, la alternancia armoniosa de los extremos es la regla. No sirve rebelarse contra el mismo patrón de la vida.
La mente crea el abismo, y el corazón lo cruza.
No necesitas llegar a ello, porque tú eres eso. Te alcanzará a ti si le das una oportunidad. Suelta tu apego a lo irreal y lo Real entrará rápidamente y con suavidad en su propio lugar. Deja de imaginarte siendo o haciendo esto o aquello, y la realización de que eres la fuente y el corazón de todo amanecerá en ti. Con esto vendrá un gran amor que no es elección ni preferencia, ni apego, sino un poder que hace que todas las cosas sean dignas de amor y amables.
¿Cómo encuentras algo? Manteniendo tu mente y tu corazón en ello. Debe haber interés y un recuerdo constante. Recordar lo que necesita ser recordado es el secreto del éxito. Llegas a ello mediante la seriedad.
Aumenta y amplía tus deseos hasta que nada más que la realidad pueda cumplirlos. No es el deseo lo que está mal, sino su estrechez y pequeñez. El deseo es devoción. Por todos los medios, sé devoto de lo real, del corazón infinito y eterno del ser. Transforma el deseo en amor. Todo lo que quieres es ser feliz. Todos tus deseos, sean cuales sean, son expresiones de tu anhelo de felicidad.
La luz más íntima, que brilla pacíficamente y sin tiempo en el corazón, es el verdadero Gurú. Todos los demás solo muestran el camino.
Todo lo que necesitas es dejar de buscar afuera lo que solo puede encontrarse dentro. Ajusta tu visión antes de actuar. Estás sufriendo de una confusión aguda. Aclara tu mente, purifica tu corazón, santifica tu vida: esta es la vía más rápida hacia un cambio en tu mundo.
Deja de imaginarte siendo o haciendo esto o aquello, y la realización de que eres la fuente y el corazón de todo te llegará.