Vive como si no existieras; como si fueras dos ojos flotando en el espacio, sin nada detrás. Sin cerebro conectado. Ni siquiera pelo: Nada. Hay un lugar dentro de tu propio corazón, dentro de tu propio ser, que sabe el tipo de cosas aparentemente necias que digo, y está totalmente encantado de que se le recuerde esta inmensidad infinita y esta alegría infinita que es. Encuentra ese lugar.
El ser es solo alegría.
Día tras día, llega a ser cada vez más íntimo con la quietud interior, la alegría y el amor que son la fragancia de tu propio corazón puro. Mantente en silencio.
No hay nadie ahí para entender; solo hay entendimiento, que florece en ti como paz, alegría y satisfacción.