La respiración es un barómetro para medir el estado interior de una persona. Cuando observas que tu respiración es serena, profunda y sin pausas innecesarias, experimentarás una sensación de gran consuelo y alegría.
El Señor de la vida es el amor. Nunca te pongas triste. Sé feliz y cuida tu felicidad. Salta de alegría sin preocuparte por el futuro. ¿Por qué seguir serio? Deja que aprendas a saltar de alegría y a sonreír todo el tiempo.
La persona más hermosa es ella que siempre está llena de alegría y se mueve en esa alegría. Esos movimientos la convierten en una gran bailarina. Aprende a practicar esta danza.
Mientras la mente esté hacia afuera, solo ida y pingala permanecen activas. Pero cuando la mente está calmada y tranquila, sushumna, el canal central, se despierta. La alegría que se deriva de que la mente viaje a través del canal sushumna es única; no puede compararse con ningún placer sensorial. Debido a esa alegría interior, la mente pierde el gusto por los placeres mundanos.