Dios nos hizo para la alegría. Dios es alegría, y la alegría de vivir refleja la alegría original que Dios sintió al crearnos.
El amor real exige. Fallaría en mi misión si no te lo dijera con claridad. Porque fue Jesús—nuestro Jesús mismo—quien dijo: “Ustedes son mis amigos si hacen lo que les mando”. El amor exige esfuerzo y un compromiso personal con la voluntad de Dios. Significa disciplina y sacrificio, pero también significa alegría y realización humana.
Cristo permanece como lo principal en tu vida solo cuando Él disfruta el primer lugar en tu mente y en tu corazón. Por eso debes unirte continuamente a Él en la oración.... Sin oración no puede haber alegría, no puede haber esperanza, no puede haber paz. Porque la oración es lo que nos mantiene en contacto con Cristo.