La alegría no necesita objeto; es nuestra propia naturaleza.
Tu verdadera naturaleza es pureza, paz y alegría.
No puedes estar fresco y sentirte bien, usando una prenda interior lavada bajo una camisa sin lavar; o una prenda interior sin lavar sobre una camisa lavada. Ambas tienen que estar limpias para proporcionar una sensación de alegría que eriza. Así también, la limpieza externa e interna no es más que el reflejo del logro interior.
Si vives al nivel del Cuerpo y del individuo, te enredarás en la comida, la diversión y el alboroto, en la facilidad, la envidia y el orgullo. Olvídalo, ignóralo, supéralo. Tendrás paz, alegría y calma. En el Camino Divino no hay posibilidad de fracaso; es el Camino del Amor.
Buscas alegría y paz en lugares lejanos. Pero la fuente de la alegría está en tu corazón. El refugio de la paz está en ti mismo.
El hombre ama porque es Amor. Busca la Alegría, porque él es Alegría. Tiene sed de Dios porque está compuesto de Dios y no puede existir sin Él.