Mientras un ser humano se preocupe por cuándo morirá y por lo que tiene que es suyo, todas sus obras son cero. Cuando muere el afecto por la criatura-yo y por lo que posee, entonces termina el trabajo del Maestro.
Haz lo que haces con otro ser humano, pero nunca los saques de tu corazón.
Los hombres siempre han mirado antes y después, y se han rebelado contra el orden existente. Pero, por su descontento divino, los hombres no habrían sido hombres, y no habría habido progreso en los asuntos humanos.