La mayoría de los seres humanos solo conoce el lenguaje de la explotación. Debido a su egoísmo, no pueden considerar a los demás.
Primero, la mente humana debe armonizarse; luego, la armonía de la Naturaleza se producirá espontáneamente.
El amor es nuestra verdadera esencia. El amor no tiene limitaciones de casta, religión, raza o nacionalidad. Todos somos cuentas ensartadas en el mismo hilo del amor. Despertar esta unidad y difundir en los demás el amor que es nuestra naturaleza inherente: ese es el verdadero objetivo de la vida humana.
En el mundo de hoy, los seres humanos se están muriendo y las máquinas humanas están naciendo.
Solo cuando los seres humanos son capaces de percibir y reconocer el Yo en los demás puede haber paz real.
Los seres humanos nacen para experimentar el amor puro, y nunca lo obtienen. Lo buscan para experimentarlo desde el nacimiento hasta la muerte.
Para despertar la unidad espiritual y difundir en los demás el amor que es nuestra naturaleza inherente, ese es el verdadero objetivo de la vida humana.
Trascender el ciclo de muerte y renacimiento es el propósito real de esta vida en forma humana.