Intenta cultivar el amor por Dios. Naces como ser humano solo para alcanzar el amor divino.
El propósito y meta supremos para la vida humana... es cultivar el amor.
Nace en vano quien, habiendo alcanzado el nacimiento humano, tan difícil de obtener, no intenta realizar a Dios en esta misma vida.
Ahora he llegado a una etapa de realización en la que veo que Dios camina en cada forma humana y se manifiesta por igual a través del sabio y el pecador, el virtuoso y el vicioso. Por eso, cuando encuentro a personas diferentes, me digo a mí mismo: “Dios en forma de santo, Dios en forma de pecador, Dios en forma de justo, Dios en forma de injusto.”