Todos los pensamientos vienen de Dios. Buenos y malos. Tienes que devolver tus pensamientos malos a Dios. Pensamiento negativo: devuélvelo.
La meditación es ir más allá de todos los pensamientos.
Observa con atención. Si llegan pensamientos malos o negativos, devuélvelos a Dios.
Cuando el mango está maduro, no necesitas anunciarlo; se puede saber por su olor y por su color, y se separa del árbol. Sé maduro en tus pensamientos y emociones. Crece hacia adentro en amor y devoción.