Es la divinidad la que da forma, no solo a tus fines, sino también a tus actos, tus palabras y tus pensamientos.
Tus pensamientos deben estar de acuerdo con tus palabras, y tus palabras deben estar de acuerdo con tus acciones. En este mundo la gente piensa una cosa, dice otra y hace otra. Esto es horrible. Esto es torcedura.
La capacidad mental de concentrarse es inherente a todos; no es extraordinaria ni misteriosa. La meditación no es algo que un yogui tenga que enseñarte; ya tienes la capacidad de apartar los pensamientos.
Los pensamientos bondadosos aumentan el flujo de energía vital hacia tu cuerpo y tu mente. Haz actos de bondad ahora. No lo pospongas. La bondad es como un bálsamo curativo. Alivia el sufrimiento... Pequeñas gotas de agua forman el gran océano. Del mismo modo, los pequeños actos de bondad hacen un océano de buena voluntad.
La meditación es la disolución de los pensamientos en la conciencia eterna o en la conciencia pura.
Una montaña está compuesta por granos diminutos de tierra. El océano está hecho de gotas diminutas de agua. Así también, la vida no es más que una serie interminable de pequeños detalles, acciones, palabras y pensamientos. Y las consecuencias, buenas o malas, incluso de los más mínimos de ellos, se extienden lejos.
No almacenes en tu cerebro información inútil. Aprende a “des-mente” la mente. Desaprende todo lo que no te haya servido. Entonces solo podrás llenar tu mente con pensamientos divinos.
Conquista tus pensamientos y conquistarás el mundo.