Ni este cuerpo soy yo, ni el alma; ni estas imágenes fugaces que pasan; ni conceptos y pensamientos, ni imágenes mentales; ni tampoco sentimientos y el laberinto de la psique. Entonces, ¿quién soy yo? Una conciencia sin origen, no nacida en el tiempo, ni engendrada aquí abajo. Soy aquello que fue, es y será siempre: una joya en la corona del Divino Yo, una estrella en el firmamento del Uno luminoso.
Mi querido corazón, nunca pienses que eres mejor que los demás. Escucha sus penas con compasión. Si quieres paz, no albergues malos pensamientos, no chismees y no enseñes lo que no sabes.