Todos los pensamientos, deseos, convenciones y apegos que vienen de afuera deben ser apartados sin piedad.
Después de haber detenido las actividades inferiores de la mente, debe hacerse receptiva; y, en lugar de entretejer toda clase de pensamientos vacíos e ociosos, la mente debe recibir intuiciones desde arriba.
¿Para qué quieres hacer sadhana? El objetivo no debe ser la satisfacción del egoísmo: «Quiero ser un gran yogui; tendré tanto poder y con ese poder me estableceré en el mundo». Todos esos pensamientos deben ser arrojados lejos.
Lo que viene de afuera, uno lo confunde con que viene de adentro. Así, tantas ideas, etc., se mueven afuera en lo universal; se manifiestan dentro de ti. Todo eso debes apartarlo como ajeno a ti, y el interior debe hacerse pacífico, calmado y silencioso; entonces comenzará a descender desde arriba.
Una mente tranquila no significa que no haya pensamientos o movimientos mentales en absoluto, sino que estarán en la superficie, y tú sentirás tu verdadero ser dentro de ti, separado de ellos, observando pero sin dejarte arrastrar.
¡Siéntate en meditación! Pero no pienses. ¡Mira solo tu mente! Verás pensamientos entrando en ella. Antes de que puedan entrar, arráncalos de tu mente hasta que tu mente sea capaz de un silencio total.
La mente corre por todos lados para pensar en muchas cosas: —lo que llamamos pensamientos que vienen desde afuera. Debemos retirar la mente de estas distracciones y hacer que permanezca en el Ser. Así, al resguardar la paz interior, tendremos que hacer el trabajo desde ahí.