La actividad sexual y los pensamientos y fantasías sexuales consumen una gran parte de nuestra fuerza vital. Cuando esa fuerza se conserva mediante la abstinencia, se subliman como energía espiritual.
Cuando eres constante en tu abstención de pensamientos de daño dirigidos hacia ti mismo y hacia los demás, todas las criaturas vivientes dejarán de sentir miedo en tu presencia.
Cuando te inspiras por algún gran propósito, algún proyecto extraordinario, todos tus pensamientos rompen sus cadenas; tu mente trasciende las limitaciones; tu conciencia se expande en todas direcciones; y te encuentras en un mundo grande, nuevo y maravilloso.
Cuando estás inspirado por algún gran propósito, algún proyecto extraordinario, todos tus pensamientos rompen sus ataduras.