Ramana Maharshi

Ramana Maharshi

Sabio de las enseñanzas de autoindagación.

Sabio indio muy respetado conocido por sus enseñanzas sobre la autoindagación y la naturaleza del ser. Su método de autoindagación, en particular la pregunta "¿Quién soy yo?", anima a los individuos a mirar más allá del ego y descubrir su verdadera esencia. Sus enseñanzas enfatizan la importancia del silencio interior y la realización del ser como la realidad última, guiando a los buscadores hacia una profunda autoconciencia y liberación espiritual.

Ramana Maharshi Citas sobre la fuente

  • La fuente del ego es Dios.
  • Nadie duda de que existe, aunque pueda dudar de la existencia de Dios. Si descubre la verdad sobre sí mismo y encuentra su propia fuente, eso es todo lo que se requiere.
  • Se dice que el pensamiento “yo” es la suma total de todos los pensamientos. Hay que investigar la fuente del pensamiento “yo”.
  • La existencia fenomenal del ego se trasciende cuando te sumerges en la fuente de donde surge el pensamiento de “yo”.
  • El hecho es que la mente no es más que un conjunto de pensamientos. La mente se engorda con los nuevos pensamientos que surgen. Por eso es necio intentar matar la mente mediante la mente. La única manera es encontrar su fuente y aferrarse a ella. Entonces la mente se desvanecerá por sí sola.
  • Lo que surge y se hunde está hecho de aquello de lo que surge. La finalidad del universo es Dios Arunachala. Meditar en Él o en el que ve, el Yo, produce una vibración mental “Yo” a la que todo se reduce. Al rastrear la fuente del “Yo”, solo permanece el primordial “Yo-Yo”, y es inexpresable. El asiento de la Realización está dentro, y el buscador no puede encontrarlo como un objeto fuera de sí. Ese asiento es bienaventuranza y es el núcleo de todos los seres. Por eso se llama el Corazón. El único propósito útil del nacimiento presente es volver hacia adentro y realizarlo. No hay nada más que hacer.
  • Al mantener constantemente la atención en la Fuente, el ego se disuelve en esa Fuente como un muñeco de sal en el mar.
  • La dicha no es algo que se deba conseguir. Por otro lado, tú eres siempre Dicha. Este deseo [de Dicha] nace del sentido de incompletitud. ¿De quién es ese sentido de incompletitud? Investígalo. En el sueño profundo eras dichoso. Ahora no lo eres. ¿Qué se interpuso entre esa Dicha y esta ausencia de dicha? Es el ego. Busca su fuente y descubre que eres Dicha.
  • Basta con que te entregues. Entregarse es rendirse a la causa original de tu ser. No te engañes imaginando que esa fuente es algún Dios fuera de ti. La fuente de uno está dentro de uno mismo. Entrégate a ella. Eso significa que debes buscar la fuente y fundirte en ella.
  • Mira quién duda, quién piensa. Es el ego. Afírmalo; los otros pensamientos se desvanecerán: quedará el ego puro. Mira la fuente de la que surge el ego y permanece en ella. Eso es conciencia pura.
  • La gracia está siempre presente. La imaginas como algo alto en el cielo, lejos, algo que tiene que descender. En realidad está dentro de ti, en tu corazón. Cuando la mente descansa en su fuente, la gracia se precipita, brotando como de un manantial dentro de ti.