Ramana Maharshi

Ramana Maharshi

Sabio de las enseñanzas de autoindagación.

Sabio indio muy respetado conocido por sus enseñanzas sobre la autoindagación y la naturaleza del ser. Su método de autoindagación, en particular la pregunta "¿Quién soy yo?", anima a los individuos a mirar más allá del ego y descubrir su verdadera esencia. Sus enseñanzas enfatizan la importancia del silencio interior y la realización del ser como la realidad última, guiando a los buscadores hacia una profunda autoconciencia y liberación espiritual.

Ramana Maharshi Citas sobre la rendición

  • El «yo» desecha la ilusión del «yo» y, aun así, permanece «yo». Así es la paradoja de la autorrealización. Los realizados no ven ninguna paradoja en ello. Considera el caso del adorador: se acerca a Dios y le reza para ser absorbido en Él. Luego se entrega en la fe y por la concentración. ¿Y qué queda después? En el lugar del «yo» original, la entrega a sí mismo deja un residuo de Dios, en el cual el «yo» se pierde. Esa es la forma más alta de devoción o entrega y el punto máximo del desapego.
  • Pon tu carga a los pies del Señor del universo, que siempre es victorioso y lo realiza todo. Permanece todo el tiempo firme en el corazón, en el Absoluto Trascendental. Dios conoce el pasado, el presente y el futuro. Él determinará el futuro para ti y realizará la obra. Lo que deba hacerse se hará en el momento adecuado. No te preocupes. Quédate en el corazón y entrega tus actos a lo Divino.
  • Por cualquier camino que vayas, tendrás que perderte en el Uno. La rendición es completa solo cuando alcanzas la etapa «Tú eres todo» y «hágase tu voluntad».
  • Basta con que te entregues. Entregarse es rendirse a la causa original de tu ser. No te engañes imaginando que esa fuente es algún Dios fuera de ti. La fuente de uno está dentro de uno mismo. Entrégate a ella. Eso significa que debes buscar la fuente y fundirte en ella.
  • La gracia está siempre presente. Todo lo necesario es que te entregues a ella.
  • Las dudas surgen por la ausencia de entrega.
  • La fuerza de voluntad debe entenderse como la fortaleza de la mente, que la hace capaz de enfrentar el éxito o el fracaso con ecuanimidad. No es sinónimo de éxito seguro. ¿Por qué los intentos de uno deberían ir siempre acompañados de éxito? El éxito engendra arrogancia y así se detiene el progreso espiritual del hombre. El fracaso, en cambio, es beneficioso, en la medida en que le abre los ojos a sus limitaciones y lo prepara para rendirse. La rendición a uno mismo es sinónimo de felicidad eterna.
  • Rendirse es entregarse a la causa original del propio ser.