Lo que se requiere es fe. El hombre tiene cuerpo, vida y mente, pero eso no es todo lo que constituye al hombre. Ha evolucionado hasta la mente como resultado de la evolución. Ahora se evolucionará una conciencia más alta: a eso lo llamo Supermente. Es el instrumento de la Conciencia Divina, la Conciencia de la Verdad.
La transformación supramental, la evolución supramental, debe llevar consigo un elevar la mente, la vida y el cuerpo fuera de sí mismos hacia una forma mayor de ser, en la cual, sin embargo, sus propios modos y poderes estarían, no suprimidos ni abolidos, sino perfeccionados y cumplidos por el yo que se supera a sí mismo.
Quienes han avanzado ascienden a la mente que está en la cabeza: allí tienen el juego de sus movimientos mentales. Pero todo esto está dentro del cuerpo; el hombre, por así decirlo, está encerrado en una caja, toda su conciencia está confinada dentro del organismo. Esta prisión tiene que deshacerse.
Para los poderes de nuestra mente, la vida y el cuerpo están ligados a sus propias limitaciones, y por muy alto que puedan elevarse o por muy ampliamente que puedan expandirse, no pueden ir más allá de ellas. Pero aun así, el hombre mental puede abrirse a lo que está más allá de él y llamar una Luz, Verdad y Poder Supramentales para que trabajen en él y hagan lo que la mente no puede hacer. Si la mente no puede, por esfuerzo, llegar a ser lo que está más allá de la mente, el Supermente puede descender y transformar la mente en su propia sustancia.
Los videntes de la antigua India, en sus experimentos y esfuerzos de entrenamiento espiritual y conquista del cuerpo, perfeccionaron un descubrimiento que, por su importancia para el futuro del conocimiento humano, empequeñece las adivinaciones de Newton y Galileo; incluso el descubrimiento del método inductivo y experimental en la Ciencia no fue más trascendental.
Se puede ver luz por encima de la cabeza; eso indica una conciencia fuera del cuerpo. Pero eso mismo no es la Verdad-Consciencia o Vijnana. Sin embargo, mucha luz que desciende desde allí ilumina esta conciencia.
Vivir de acuerdo con la Naturaleza, dice el lema de Occidente; pero ¿de acuerdo con qué naturaleza: la naturaleza del cuerpo o la naturaleza que excede al cuerpo? Esto primero debemos determinarlo.
La educación física para que el cuerpo sea efectiva debe ser rigurosa y detallada, con visión de futuro y de manera metodológica. Esto se traducirá en hábitos. Estos hábitos deben controlarse y disciplinarse, manteniéndose lo bastante flexibles para adaptarse a las circunstancias y a las necesidades del crecimiento y desarrollo del ser.