Figura clave en la introducción de las filosofías indias en el mundo occidental. Es famoso por sus discursos en el Parlamento de las Religiones del Mundo en 1893, donde habló sobre la universalidad de la espiritualidad y la importancia de la tolerancia religiosa. Sus enseñanzas enfatizaban la necesidad del desarrollo espiritual personal y la idea de servir a la humanidad como una forma de adoración. Desempeñó un papel crucial en el renacimiento del hinduismo y la promoción de la filosofía Vedanta a nivel mundial. Su trabajo inspiró a muchos a explorar el pensamiento espiritual y filosófico.
Conoces tu naturaleza real [divina]. Eres el rey y el papel que interpretas es el de un mendigo... Es todo diversión. Conócelo y actúa. Eso es todo lo que hay. Luego practícalo. Todo el universo es una gran obra.
El ser humano solo puede pensar en cosas divinas a su manera humana; para nosotros, lo Absoluto solo puede expresarse en nuestro lenguaje relativo.
Dirijo mi atención al individuo, para hacerlo fuerte, para enseñarle que él mismo es divino, y llamo a los hombres a tomar conciencia de esta divinidad dentro de sí. Ese es realmente el ideal—consciente o inconsciente—de cada religión.
Los Vedas enseñan que el alma es divina, solo está retenida en la esclavitud de la materia; se alcanzará la perfección cuando ese lazo se rompa, y la palabra que usan para ello es, por tanto, Mukti: libertad, libertad de los lazos de la imperfección, libertad de la muerte y la miseria.
Cada hombre es divino. Cada hombre que ves es un Dios por su propia naturaleza.