Swami Vivekananda

Swami Vivekananda

Prominente líder espiritual indio.

Figura clave en la introducción de las filosofías indias en el mundo occidental. Es famoso por sus discursos en el Parlamento de las Religiones del Mundo en 1893, donde habló sobre la universalidad de la espiritualidad y la importancia de la tolerancia religiosa. Sus enseñanzas enfatizaban la necesidad del desarrollo espiritual personal y la idea de servir a la humanidad como una forma de adoración. Desempeñó un papel crucial en el renacimiento del hinduismo y la promoción de la filosofía Vedanta a nivel mundial. Su trabajo inspiró a muchos a explorar el pensamiento espiritual y filosófico.

Swami Vivekananda Citas sobre los sentidos

  • El estado meditativo es el estado más alto de la existencia. Mientras exista el deseo, no puede venir una felicidad real. Solo el estudio contemplativo, como de testigo, de los objetos nos trae verdadero disfrute y felicidad. El animal tiene su felicidad en los sentidos, el hombre en su intelecto y el dios en la contemplación espiritual. Solo para el alma que ha alcanzado este estado contemplativo el mundo se vuelve realmente hermoso. Para quien no desea nada y no se mezcla con ello, los múltiples cambios de la naturaleza son un solo panorama de belleza y sublimidad.
  • Cuanto más te pienses a ti mismo como un espíritu inmortal que brilla, más ganas tendrás de estar absolutamente libre de la materia, el cuerpo y los sentidos. Ese es el intenso deseo de ser libre.
  • Reconocer el espíritu como espíritu es una religión práctica. Todo lo demás es bueno en la medida en que conduce a esta gran idea. Ese reconocimiento se alcanza mediante la renuncia, mediante la meditación: renunciar a todos los sentidos, cortar los nudos, las cadenas que nos atan a la materia.
  • Este mundo, este universo que nuestros sentidos sienten o que nuestra mente piensa, no es más que un átomo, por decirlo así, del Infinito, proyectado sobre el plano de la conciencia; y dentro de ese límite estrecho, definido por la red de la conciencia, trabaja nuestra razón, y no más allá. Por lo tanto, debe haber algún otro instrumento para llevarnos más allá, y ese instrumento se llama inspiración.
  • Renuncia a todo deseo de disfrute en la tierra o en el cielo. Controla los órganos de los sentidos y controla la mente. Soporta toda miseria sin siquiera saber que eres miserable. No pienses en nada más que en la libertad espiritual.