Hay una sola cosa en la vida que nunca cambia, y es el cambio.
Para poner el mundo en orden, primero debemos poner la nación en orden; para poner la nación en orden, primero debemos poner la familia en orden; para poner la familia en orden, primero debemos cultivar nuestra vida personal; primero debemos enderezar nuestros corazones.
Elige un trabajo que ames y nunca tendrás que trabajar un solo día en tu vida.
Si hubiera una sola palabra que pudiera servir como norma de conducta para toda la vida, quizá sería “consideración”.
El hombre que hace una pregunta es un necio por un minuto; el hombre que no pregunta es un necio de por vida.
El hombre que ama su trabajo no trabaja ni un solo día de su vida.
Hay una sola palabra que puede servir como regla de práctica para toda la vida: reciprocidad.
La vida es realmente simple, pero insistimos en hacerla complicada.