La espiritualidad no existe en otro nivel distinto de la vida ordinaria.
Las complejidades de las situaciones de la vida en realidad no son tan complicadas como tendemos a experimentarlas.
Aunque la vida del guerrero está dedicada a ayudar a los demás, comprende que nunca podrá compartir por completo su experiencia con otros... Sin embargo, cada vez está más enamorado del mundo. Esa combinación de historia de amor y soledad es lo que permite al guerrero alcanzar constantemente a los demás para ayudarlos. Al renunciar a su mundo privado, el guerrero descubre un universo mayor y un corazón roto cada vez más pleno. No es algo de lo que debas sentirte mal; es motivo de alegría.
Para desarrollar el amor—amor universal, amor cósmico, llámalo como quieras—uno debe aceptar toda la situación de la vida tal como es, tanto la luz como la oscuridad, lo bueno y lo malo. Uno debe abrirse a la vida y comunicarse con ella.
En la práctica de la meditación sentada, te relacionas con tu vida diaria todo el tiempo. La práctica de meditación saca nuestros neurosis a la superficie en lugar de ocultarlas en el fondo de nuestras mentes. Nos permite relacionarnos con nuestras vidas como algo que se puede trabajar.
Debes aceptar personalmente la responsabilidad de mejorar tu propia vida.
La iluminación es como presenciar el brillante sol por primera vez en la mañana. Es como ver las hermosas flores que crecen en el bosque, los ciervos retozones, un pájaro volando con orgullo, o peces nadando. La vida no es toda tan sombría. Por la mañana, cuando te cepillas los dientes, puedes ver qué brillantes están. La realidad tiene su propia gallardía, chispa y arrogancia. Puedes estudiar la vida mientras estás vivo. Puedes estudiar cómo lograr el brillo de la vida.
La vida es una bebida recta: placer recto, dolor recto, sin rodeos, cien por cien.
La situación pasada acaba de ocurrir y la situación futura aún no se ha manifestado, así que hay una brecha entre ambas. Esto es básicamente la experiencia del bardo (la vida entre vidas).
Nuestro camino a veces es áspero y a veces es suave; sin embargo, la vida es un viaje constante... todo lo que hacemos se considera nuestro viaje, nuestro camino. Ese camino consiste en abrirse a la ruta, abrirse a los pasos que vamos a dar.
Empiezas a comprender que la condición de guerrero es un camino o un hilo que atraviesa toda tu vida. No es solo una técnica que aplicas cuando estás infeliz o deprimido. La condición de guerrero es un viaje continuo. Ser guerrero es aprender a ser auténtico en cada momento de tu vida. Esa es la disciplina del guerrero.
Ser un guerrero es aprender a ser auténtico en cada momento de tu vida.
El énfasis en la práctica se debe a que es el único momento en tu vida en el que puedes dirigir tu situación kármica.