Mantén tu casa y sus alrededores puros y limpios. Esta higiene te mantendrá sano y beneficiará tu vida terrenal.
Dios está en todos. Dios está en ti y tú eres Dios. Fortalece esta verdad fundamental. Cuando difundes esta verdad, ese es el verdadero servicio. Es el servicio el que te llevará a una cercanía mayor, como un barco. En este océano de la vida, toma la ayuda de este barco y gana la cercanía.
Prema (amor): practica eso; desarrolla eso; difunde eso; y todo el odio y los celos de hoy desaparecerán. Esa es la obligación de la Sociedad de la Vida Divina, aquí y también en cualquier otro lugar.
Los valores humanos deben predominar en los pensamientos de los hombres. La vida humana no tiene sentido sin esos valores.
Los hombres buscan las causas de la muerte, pero nadie busca la fuente divina de la vida.
La vida es interminable, no está marcada por noches, días, meses y años: porque todo es uno, en el flujo eterno.
El swami no puede darte paz mental; tú debes trabajar por ella. Primero, deja de cuestionar y pregunta: «¿quién soy yo?». Este es mi cuerpo, mi mente, mi inteligencia. Pero ¿quién es ese «Mío»? ¿Quién es el que reclama la propiedad de aquello que se declara «mío»? «Mío» indica propiedad. Ese «Mío» es la vida. Mientras la vida esté en el cuerpo, existe esta conexión entre el «mío» y el intelecto: «mi» cuerpo, «mi» casa, «mi» tierra. Pero en el momento en que quitas la vida del cuerpo, ya no hay «mío» ni sentido de posesión. La vida es Dios.
VIDA + DESEO = HOMBRE; VIDA - DESEO = DIOS.
No medites sobre la muerte; es solo un incidente en la vida; medita sobre Dios, que es el maestro de toda vida.
Sea cual sea la experiencia en la vida cotidiana, no debe olvidarse la Verdad interior esencial.