La preocupación es el producto de una imaginación febril que actúa bajo el estímulo de los deseos... Es un resultado necesario del apego al pasado o al futuro anticipado, y siempre persiste de alguna forma u otra hasta que la mente se desprende por completo de todo.
Cuando la mente se eleva en busca de las cosas concebidas en el espacio... persigue el vacío; pero cuando el hombre se sumerge profundamente dentro de sí mismo, experimenta la plenitud de la existencia.
La mejor manera de limpiar el corazón y prepararse para aquietar la mente es llevar una vida normal, mundana. Vivir en medio de tus deberes cotidianos, responsabilidades, gustos, disgustos, etc., te ayudará. Todo esto se convierte en el medio mismo para la purificación de tu corazón.
Los sentimientos y las emociones son solo la creación de la mente y de la energía. El amor es la creación del alma.
Hay muy pocas cosas en la mente que consuman tanta energía como la preocupación. Es de las más difíciles cosas no preocuparse por nada. La preocupación se experimenta cuando las cosas salen mal, pero en relación con acontecimientos pasados es inútil, solo desear que hubieran sido de otro modo. El pasado congelado es lo que es, y ninguna cantidad de preocupación lo hará distinto. Pero la mente-ego limitada se identifica con su pasado, se enreda en él y mantiene vivos los dolores de los deseos frustrados.
Hay que ir más allá de la mente para experimentar la dicha espiritual del desapego de los deseos.
La forma es energía solidificada; la energía es una expresión de la mente; la mente es el espejo cubierto de la Eternidad; y la Eternidad es la Verdad, que ha arrojado la máscara de la mente.
Una mente rápida está enferma. Una mente lenta está sana. Una mente quieta es divina.