Cuando la mente está llena de deseos mundanos, su propia naturaleza es confundir la mente. Retira la mente de las cosas externas y vuélvela hacia adentro.
Dondequiera que Dios te mantenga en cualquier momento, desde ahí mismo debes emprender la peregrinación hacia la autorrealización de Dios. En todas las formas, en la acción y en la no acción, Él es el Uno mismo. Mientras atiendes tu trabajo con las manos, mantente atado a Él sosteniendo japa: el recuerdo constante de Él en tu corazón y en tu mente. En el imperio de Dios, lo perjudicial es el olvido de Él. El camino hacia la Paz está en el recuerdo de Él y solo de Él.
Encuentro un solo jardín inmenso extendido por todo el universo. Todas las plantas, todos los seres humanos, todos los cuerpos de la mente superior están en ese jardín de diversas maneras; cada uno tiene su propia singularidad y belleza. Su presencia y variedad me dan una gran alegría. Cada uno de ustedes añade, con su rasgo especial, la gloria del jardín.